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lunes, 16 de diciembre de 2013

Capítulo 38

Cuando llegué a casa, tenía a mi madre esperándome en la puerta. No hacía buena cara.
  -¿Qué pasa mamá?
  - Tenemos que hablar con tu padre y contarle lo de Pablo. Creo que se huele algo, porque me ha preguntado si yo sé que te pasa.
  - No se lo puedes contar, si se lo cuentas no me dejará verlo más. Ya sabes como es él respecto a ese tema. Por favor no lo hagas. Confío en ti.
  - Pero pronto o tarde se va a enterar...
  - Pues prefiero que sea tarde, no me lo he pasado mal tanto tiempo para que ahora no pueda volver a verle.
  - Bueno, de momento no le contaré nada, pero si vuelve a preguntar se lo cuento. ¿Vale?
  - Vale...
  -Por cierto, han llamado las chicas
  - Gracias
Fui a mi habitación, donde era el único momento en el que podía estar sola y tranquila. Me puse a escuchar música, cuando de repente me acordé de que tenía que llamar a las chicas. Marqué el número de Carolina, porque era la que lo contestaba siempre antes. Espere tres pitidos y al cuatro ya tenía su respuesta.
  - Hola!!
  - Hola, perdida. ¿Cómo estás?
  - Bien, perdida no estoy.. ajaja ¿y tú como estás?
  - Bien, si que estás perdida, hace mucho tiempo que no sabemos nada de ti, pero bueno. No pasa nada... Supongo que tu madre te habrá dicho que hemos llamado.
  - Sii, ya se que hace tiempo que no hablamos y eso, pero ya saber por todo lo que he pasado y que no he estado bien.
 - Eso ya lo sé, por eso te propongo un finde las tres solas. Tú, Marta y yo. Mis padres me dejan su casa del campo.
 - Me gusta el plan. ¿Se lo has comentado a Marta?
 -Sí, ha sido idea de las dos, para que pasemos más tiempo juntas. Por cierto, pasamos a buscarte más o menos en una hora.
 - ¿En una hora? ¿Estás loca? No me da tiempo de preparar las cosas..
 - Sí que te da tiempo, nos vamos al campo no de fiesta por ahí...
 - Vale, os espero... Adiós
 - Adiós.
Tan solo me habían dado una hora, la cual se me había ido casi toda contándoselo a mi madre, intentado convencer a mi padre y eligiendo la ropa. No sabía exactamente que llevarme. ¿Qué se llevaba una para estar al campo? No tenía ni idea, así que cogí una bolsa y metí todo lo primero que se me pasó por la cabeza. Un par de pantalones, unas camisas, el pijama, ropa interior y cuatro o cinco tonterías por si nos aburríamos. Ya lo tenía casi todo, así que dejé la bolsa en la puerta y me senté al sofá a esperarlas. Pasaba el tiempo y ellas no llegaban, yo empecé a desesperarme. Me habían metido tantas prisas para nada. De repente recibí un mensaje, y vi ya la hora de irnos, pero no, me había equivocado. El mensaje era de Pablo.
"¿Cariño, ya te has dado el amor que yo no te he dado?" Me reí como una tonta ante su broma, intentando no parecer loca, pero mi padre ya me había pillado. Le mire con cara de que no pasaba nada y le conteste al mensaje.
"No me ha dado tiempo, me voy con las chicas a pasar el finde". Dos minutos después recibí su respuesta
"¿Cuando tenías pensado contármelo? ¿Ya empezamos con las mentiras?" 
"Mira, me voy a pasar el finde con las chicas tranquilo. Que no voy a ver a ningún chico, no hace falta que te pongas celoso" 
Una vez envié el mensaje apagué el móvil y seguí esperando a las chicas, dos minutos después llegaron. Nos llevaría el padre de Carolina para asegurarse de que todo estuviera bien y de que no nos faltara nada, una vez se aseguró de que todo estuviera perfecto, se subió al coche y se largó. Al fin podíamos tener tiempo para nosotras tres.

martes, 19 de noviembre de 2013

Capítulo 37

Después de dos meses, la verdad es que las cosas entre nosotros dos fueron mejorando. Solo tuve la oportunidad intenté hablar con él sobre la carta. Era algo que me había tocando fondo, ya que me demostraba lo mucho que me quería y lo poco que le había demostrado yo. Sacar el tema fue difícil, pero tenía que hacerlo. Así que le eche valor y cuando menos se lo esperaba le pregunte:
 -Voy a ir directa al grano. Aunque no te haya dicho nada antes, he leído la carta.
 - Supuse que lo harías. Pero no me importa, para eso la escribí. Quería contarte lo que sentía por ti y ese era el mejor modo de hacerlo.- De repente se ruborizó y agacho la cabeza disimuladamente. Me encantaba cuando se ponía así. Así que no me lo pensé dos veces. Le levanté la cabeza, le di un cálido y apasionado beso y le susurré al oído: "Te quiero". 
Ese fue el Te quiero más sincero, que nunca saldría de mi boca. Esta vez estaba segura del todo, él era todo mi mundo y no iba a dejarlo escapar. Si él se iba yo también. 
 - Si alguna vez me pides que me vaya contigo a cualquier sitio, pídemelo. No dudare en decirte que sí.
 - De eso estoy seguro, pero de momento quiero que estés donde estás. A ver si luego viene tu madre y dice que te he secuestrado... Creo que no le caigo muy bien.
 - Pero que dices tonto, si le caes super bien. Nunca antes se había tomado tan bien a un novio mio. Vas en buen camino.
 - ¿Novios tuyos? ¿Cuantos has tenido?- dijo en un tono burlón. Mi intención, no era hacerlo cabrear, pero quería seguirle el rollo, picarlo un poco.
 - Puff... Ni me acuerdo, he tenido tantos en esta vida...
 - ¿Tantos? ¿Cuantos son esos?- empezó a preocuparse, se pensaba que lo decía enserio.
 - Ven aquí, que te lo digo- Le hice acercarse lo máximo a mi, para cuando lo tuve lo bastante cerca, lo empujé hacia tras, pero creo que le eche demasiada fuerza, porque se cayó al suelo. Pero además de ayudarlo, empecé a reírme y salí corriendo. Empecé a correr por todo su casa, el era más veloz pero yo tenía un poco de ventaja. Fui corriendo hacía el cuarto de aseo, pero me pillo antes de que pudiera cerrar la puerta. Me colgó de sus hombros, de la misma forma que se lleva a un saco de arena y me llevó hacia su habitación. Me tumbó a la cama y se aseguró de cerrar bien la puerta con pestillo. En la casa solo estábamos nosotros dos, pero más valía prevenir que nos pillaran, porque yo ya sabía por donde iba los tiros. 
Se puso suavemente encima de mi, sin dejarme mover. Por mucha fuerza que hiciera, el seguía impidiéndomelo y eso me gustaba y mucho. Cada vez me estaba poniendo más nerviosa, notaba como toda mi tripa se contraía y simplemente quería dejarme llevar y disfrutar del momento.
Me sujetó las manos con un pañuelo, para que no las moviera y me vendo los ojos. Eso lo hacía mucho más excitante, simplemente podía dejarme llevar y confiar en él. Principalmente eso, confiar.
Yo le dejé hacer. Primero empezó a besarme lentamente, mordiéndome el labio y haciendo que sintiera un mar de emociones. Bajó poco a poco por todo muy cuello, lamiéndolo y dejando marcas en mi piel. Luchaba para que no me hiciera chupetones, pero no me podía resistir. La camiseta, aún la llevaba puesta y noté como me la levantaba suavemente. Cuando ya la tuvo levantada, empezó a acariciarme los pechos poco a poco, estimulando mis pezones. Pero eso ya no hacía falta, ya que los tenía más que duros. De repente, noté como empezó a chuparme uno de ellos mientras me lo mordía. Arqueé levemente la espalda intentado controlar todo el placer que sentía y eso solo era el empezar. Bajo poco a poco por mi tripa y se detuvo en la pelvis, le dio un suave beso, volvió a mis labios, me besó y luego me susurró al oído:
"Preparada para disfrutar". Estaba tan nerviosa, que no puede articular ninguna palabra, simplemente asentí con la cabeza. Empezó a rozar su pene por mi vagina, aunque aún llevábamos los vaqueros puestos, podía notar su pene como iba creciendo cada vez más. Poco a poco me desabrochó el pantalón y me bajó las bragas. Me separó las piernas levemente. El contacto de sus manos con mis muslos, me hicieron cerrarlas por un acto reflejo, pero el me las volvió a separar y me dijo:
"Se buena, y déjame hacer, sino el castigo va a ser mucho peor". Me acarició levemente los muslos, subiendo cada vez más hacia mi santuario. Cuando llegó, con las manos separó los labios e introdujo su lengua dentro de mi. Empezó a dar círculos con ella y yo ya no podía más. Cada vez iba más rápido, hasta que la sacó y fue directamente a mis labios. Me besó sin dar más explicación y yo no se lo rechacé. 
De repente, se detuvo, me quitó la venda de los ojos, me soltó las manos y me miró fijamente a los ojos
 -¿Qué pasa?- le dije confundida
 - Nada, simplemente quería vengarme de tí, no deberías de haber hecho eso. Empujar a la gente, no es de buena educación. Y me tienes que decir cuantos novios has tenido.
- Eres un cabrón, pero tranquilo. Ya me voy a dar amor yo misma, luego no lo vayas reclamándolo y ahora no le lo voy a decir, así que te jodes.
Le besé en los labios, cogí mi chaqueta y me fui de su casa. Esperaba que no se lo hubiera tomado muy enserio, ya que yo lo había dicho de broma, menos lo de darme amor a mi misma. Era algo que nunca había hecho, pero ya era hora de experimentar. 

domingo, 13 de octubre de 2013

Nadie te encontrará


Título: Nadie te encontrará
Autor: Chevy Stevens
Editorial: Arrobabooks
Sinopsis: Fue en pleno día.Annie O'Sullivan esperaba sola en la casa para enseñarla a posibles compradores,preocupada por la reciente discusión con su madre,pensando en su novio...y no desconfió de aquel último cliente hasta que fue demasiado tarde.A punta de pistola,se la llevó hasta una remota cabaña en las montañas.Durante un año,aquel psicópata,al que ella llamaba simplemente el Monstruo,la utilizó para llevar a cabo sus oscuras fantasías.Obligada a cumplir estrictas normas sobre cómo vestir y cómo comer,su vida se convirtió en una pesadilla en la que cualquier gesto en falso,cualquier palabra de más podía significar violencia y muerte.Annie se adaptó a aquel extraño universo con una sola idea:sobrevivir.Pero el fin de aquella tortura dio comienzo a una peor,cuando descubrió no sólo que su vida había cambiado para siempre,sino que,tal vez,su captor no la había escogido al azar.

Opinión personal: Este libro, me lo leí hace algún tiempo, pero es un libro que nunca olvidaré. Cuando empecé a leérmelo, me avisaron de que podía ser fuerte, pero me dió igual yo seguí con la lectura y en efecto, había partes que me superaban. Llegué a meterme tanto en el papel de la protagonista que incluso tube pesadillas y lloré. Este es uno de esos libros que llegan hasta el fondo y que te hace pensar que puede pasar cualquier cosa en esta vida. 
El libro, principalmente es un monólogo, aunque introduce diálogo cuando habla con su secuestrador. La historia, al final da un giro inesperado, ya que cuando sale libre del secuestro y te va contando como lo va llevado todo y descubre porque la secuestraron, es algo que no te lo imaginarias. Algo que te hace pensar si en la vida real, eso puede pasar y de hecho, la respuesta es sí. Ya que hoy en día se escuchan en las noticias cosas muy parecidas. Hay una frase que me conmocionó mucho, pero no la puedo decir, ya que es el final de libro. Así que si queréis saber de que se trata os lo tendréis que leer. 
Sobre los personajes:
En esta historia, principalmente hay dos personajes:
Annie la secuestrada y el secuestrador, que no se sabe su nombre real hasta el final de libro, ya que Annie le llamaba el Monstruo.
Annie: Es una chica que trabaja en una inmobiliaria  y un día, en el cual estaba trabajando su vida cambió. Le secuestraron. En todo momento, intenta mantener la calma y pensar que es lo que puede hacer para liberarse del monstruo. Es lista, y tiene mucho coraje. Delante del monstruo  en todo momento intenta mantener la calma y hacer todo lo que él quiere, aunque en el fondo tiene miedo. Teme por su vida. 
Monstruo: Es una hombre obsesionado con Annie. Siempre la " intenta proteger"- lo pongo entre comillas, porque para él eso es lo mejor que le puede pasar a ella-. Lo que busca tener con ella es un hijo, aunque no de la forma que ella quiere, ya que la viola todas las noches hasta que lo consigue. Cuando la lava, la trata con cuidado, como si fuera un objeto que se puede romper. En el único momento que él no la toca es cuando ella tiene la menstruación.
La psicóloga: Es un personaje que nunca habla, pero que está en la historia. Annie, va a su consulta a contarle lo que le pasó en el secuestro y como se siente. 


martes, 1 de octubre de 2013

Capítulo 35

   Nos quedamos un rato más en su casa después de comer. El ambiente estaba tenso, pero los dos intentábamos actuar como si nada hubiera pasado. Todo estaba saliendo bien cuando de repente escuche sonar mi teléfono. Era mi madre.
   -Hola mami!- dije con vo inocente, intentando parecer tranquila.
   - Hola, ¿vas a tardar en venir?
   - No lo sé, ¿por?
   - Queremos ir al centro comercial por si te querías venir.
   - Bueno, vale. No tardaré, besitos- me daba mucha pena irme, pero era lo que me tocaba. Me levanté del sofá, fui a despedirme pero no sabía como hacerlo y cuando me dí cuenta, le estaba dando un beso en la mejilla. Fui lo más rápido que puede a casa, ya que no les gustaba esperar. Cuando llegué, estaban terminado de recoger.
  - Nosotros, ya nos vamos. Date prisa.
  - Vale, ahora bajo.-Subí corriendo a mi cuarto, cogí los cascos y un bolso y me dirigí lo más rápido posible al coche. No parecían muy contentos, pero los entendía, había estado fuera de casa des de las siete de la mañana. Cuando fui a sentarme, noté algo extraño en mi pantalón. No sabía lo que era hasta que me moví, era la carta de Pablo. Me la había guardado ahí para no perderla. La saqué sin parecer muy nerviosa. La carta tenía un suave olor a él, la colonia que le regalé al poco de empezar a salir.
La carta estaba perfectamente cerrada, en la parte delantera ponía: Para Carol, con mucho cariño Pablo.
Su letra siempre me había fascinado, la tenía clara y precisa, las "l" siempre se le subían más que las otras letras. Me quedé un rato tocándola, como si pudiera adivinar el que ponía solo con tocarlo. Las manos me temblaban mientras estaba intentando abrir la carta y con el movimiento del coche, se me complicaba mucho más. La intenté abrir rompiéndola lo menos posible.

Hola.
Supongo, que si tienes esta carta es porque tu madre te la habrá dado y yo ya me habré ido. Me duele despedirme de ti de está forma, pero creo que después del portazo que me diste cuando fui a tu casa era lo más apropiado. Tengo tantas cosas que decirte, que no sé por donde empezar. Nunca antes había hecho esto por ninguna chica, tú has sido la primera y para muchas cosas siempre lo serás. Poco a poco, intentaré superarlo, pero sé que no podré, que me costará mucho. Puedes pensar muchas cosas, como que estoy diciendo esto por quedar bien o por poner algo, pero no es así. Esto es lo que siento y lo que siempre sentiré por ti. He compartido cosas contigo, que nunca había compartido con nadie, he tenido mis mejores y mis peores momentos contigo. Tú lo has hecho especial todo. 
La primera vez que te vi, no puede dejar de pensar en ti. Sé que nuestro encuentro fue extraño, podía parecer un amor de verano o algo parecido, pero no fue así. Me enamoré de ti solo te vi. Les rogué a mis padres poder quedarme aquí solo por ti. A veces pienso si eso ha sido mi mejor opción, porque he dejado atrás a todos mis amigos, a parte de mi familia, he dejado mi antigua vida por ti y no me arrepiento para nada. Después de mucho pensarlo, creo que esa fue la mejor iniciativa que tuve. No te quiero echar nada en cara y no quiero que te sientas mal. 
Sé que ahora mismo debes de estar llorando mientras lees esto, pero no quiero que lo hagas. Solo quiero que pienses en los buenos momentos que hemos vivido (solo quédate con esos) y que seas feliz, que voy a estar ahí para ti pase lo que pase y aunque me duela, porque me gustaría que esto no terminara. Siempre seré tu amigo, siempre. No olvides esas últimas palabras. 
Te quiero y siempre te querré
Pablo. 

domingo, 22 de septiembre de 2013

Capítulo 34

   Me quedé pensando un plan para poder retenerlo, pero no se me ocurría nada. Él era libre de decidir si quería quedarse aquí o se quería marchar, aunque me gustaría poder formar parte de su decisión incluso sabiendo que yo la cagué pero bien. Eran las 7 de la mañana, no había podido conciliar el sueño y tenía los ojos hinchados de tanto llorar. Tenía una pinta horrible, pero me levanté de la cama, me puse un pantalón de chándal  una sudadera y me hice una coleta alta. Me quedó bastante bien y eso era raro, ya que yo no era muy buena haciendo peinados por muy sencillos que fueran. Cogí las llaves y el teléfono y salí de casa.  Sabía a donde me dirigía, pero no tenía muy claro que la hora en la cual lo hacia era muy adecuada. Llegué a su casa después de 10 minutos, las luces aún estaban apagadas y yo no quería despertarlos. Así que me senté en la puerta y me puse los cascos. Tenía frío pero no quería moverme de allí, quería hablar con él y al menos poder despedirme. Poco a poco los ojos se me iban cerrando, pero era fuerte. Me quedé allí aguantándolo todo.
   - Carol, Carol- escuché que alguien me llamaba lentamente. Reconocía la voz, pero estaba demasiado adormida para saber de quien se trataba. Intenté abrir los ojos, pero los párpados me pesaban. No tenía fuerza para hacerlo. Simplemente los cerré fuerte y me aferré a aquella persona. Conocida pero desconocida a la vez.
De repente oí un extraño ruido, era muy fuerte. Eso me hizo levantarme de un salto. Me quedé un poco confundida al principio. No sabía donde estaba hasta que lo vi.
  - Buenos días, bella durmiente.- Dijo él como si nunca hubiera pasado nada entre nosotros.
  - Buenos días. ¿Qué hago aquí? Lo último que recuerdo es salir de casa y dirigirme a la tuya, pero no se nada más.
  - Te quedaste dormida en el portal. Estabas muerta de frío y no podía dejarte ahí. Así que te entre y te deje durmiendo en el sofá.
  - ¿Y tu viaje?- Le pregunte preocupada, mi intención era que no se marchara, pero no quería que fuera de está forma.
  - Lo he aplazado. No me sentía bien huyendo así, sin poder hablar contigo y sin poder escucharte  Creo que nos lo merecemos los dos. - Sus palabras sinceras, me hieron un poco más de lo que ya estaba. Por culpa de un capricho tonto estuve apunto de perder a la persona más importante de mi vida.
  - Sé que tenemos que hablar, pero por favor ahora no. No me siento preparada para hacerlo.- Intentaba hablar sin que se notaran mis ojos vidriosos y mi voz temblorosa. De repente se acercó a mí, me cogió de las manos y me entrego algo. Era un sobre. Me moría de ganas por saber que decía pero no estaba preparada. No estaba preparada para nada.
 - ¿No lo vas a abrir?- Preguntó extrañado por mi reacción.
 - No, no quiero fastidiar este momento. 
 - Bueno,vale. ¿Qué quieres hacer hoy? Prefieres una peli, jugar a la wii, un día de senderismo... Puedes elegir. Estoy abierto a escuchar cualquier proposición.
 - De momento, me conformo con desayunar. Estoy muerta de hambre.
 - Bueno, más que desayunar dirás comer...- dijo con un tono burlón.
- ¿Comer? ¿Qué hora es?- pregunté confundida
- Pues, son las dos.- dijo riéndose otra vez. Me gustaba volver a estar así, como si nunca hubiera pasado nada entre nosotros. Aunque aun habían muchas cosas por hablar y muchos temas que cerrar.
- Ostras, tengo que llamar a mi madre... Me he ido de casa sin avisar.. Y la hora que es.. Estarán preocupados.
- Tranquila, ya les he llamado yo. Ahora vamos a comer, antes de que tu estómago se quiera comer a alguien.


viernes, 9 de agosto de 2013

Trilogía " Verano" de Jenny Han

1.El verano en que me enamoré:

Sinopsis: Belly nunca ha sido la clase de chica a la que le pasan cosas. Año tras año, sus vacaciones transcurren en la casa de la playa pero los chicos apenas se dan cuenta de lo mucho que se fija en ellos. Cada verano, Belly desea que eso cambie. Y, esta vez, lo hará: éste será el verano en que Belly se volverá guapa, el verano en que se enamorará… aunque también será el verano en el que todo cambiará. Para bien, y para mal.

Opinión: Cuando empecé a leer este libro, lo primero que pensé fue " Vaya, otro libro de amor", pero a medida en que iba leyendo, me enamoré del libro. Lo devoré, ya que me lo terminé en una tarde. Bueno, no es muy largo, pero se me pasó super rápido y no podía despegar mi vista de la pantalla. Sinceramente, me enamoró. Incluso me hizo llorar. Es el típico verano, que siempre he querido tener, con amores, con la familia y viviendo nuevas experiencias. El libro, cuenta la historia, de cuando se fue de vacaciones, pero también hay capítulos que te cuentan lo que le pasó cuando tenía una cierta edad. El PDF, que podéis encontrar más abajo el link de descarga, tiene 196 hojas, en papel tiene 272. Espero que lo disfrutéis y que no os pase como a la protagonista, entrar en una especie de triángulos amoroso, no es bueno. Porque siempre habrá uno que te gustará más, pero no querrás hacerle daño al otro. 


2.No hay verano sin ti:
Sinopsis: Año tras año, Belly espera con impaciencia la llegada de las vacaciones para reencontrarse con Conrad y Jeremiah en la casa de la playa. Pero este verano no podrá ir. No después de que la madre de los chicos volviera a enfermar y de que Conrad cambiara. Todo lo que el verano significaba se ha esfumado y Belly está deseando que acabe. Hasta que recibe una llamada inesperada que la convence de que aún podría volver a ser como antes. Y eso sólo puede ocurrir en un lugar…

Opinión: Está segunda parte de la trilogía, es más corta que la primera en el PDF que yo me he descargado, tiene 166 hojas, aunque en papel tiene 288. La historia, sigue basándose, en el verano que pasan en Cousins Beach, pero la trama es distinta, no te cuenta un verano perfecto en si, sino lo que les ha pasado. La traducción, está en español latino y hay algunas cosas, que no están muy bien traducidas, pero en general se entiende todo a la perfección. En está parte, el hermano de Belly y la madre, pierden bastante protagonismo, y el hermano no sale, solo es nombrado. En este libro, he vuelto a llorar y mucho más que el primero. Cuando vi el libro, pensaba que el titulo iba por una cosa, pero estaba equivocada, hay que leerlo para entender de que va el título. 

3. Siempre nos quedará el verano:

Sinopsis: Han pasado dos años desde que Conrad le dijo a Belly que se fuera con Jeremiah. Ella y Jeremiah han sido inseparables desde entonces, incluso asisten a la misma universidad  pero, su relación no ha sido precisamente el feliz para siempre que Belly había esperado que fuera. Y cuando Jeremiah hace el peor error que un chico puede cometer, Belly se ve obligada a cuestionar lo que ella pensaba era el verdadero amor. ¿Realmente tiene un futuro con Jeremiah? ¿Ha olvidado a Conrad? Es hora de que Belly decida de una vez por todas quien tendrá su corazón para siempre.

Opinión: En este tercer libro, las cosas, ya no son como antes. Belly, ya no es la niña que era, ahora ya tiene 18 años y va a la universidad. El romance, pertenece durante todo el libro, y al final pasa lo que todos nos imaginamos que pasará. Así que se puede decir que el libro, es un poco predecible, aunque cuando llevas leídos tantos de este estilo, ya no cuesta adivinarlo. Como los otros dos, no se me ha echo nada pesado, aunque si que es un poco más largo, tiene 288 hojas en papel, 206 en el PDF , del cual, os dejo el link más abajo. Está traducción, es más buena que las otras dos, aunque me ha tocado buscar alguna cosa, porque no sabía que significaba. 



Cosas que comentar sobre Belly:  Belly, va creciendo a lo largo de los tres libros, empieza teniendo 15 años, aunque está a punto de cumplir los 16. Sus padres están separados y ella y su hermano Steven viven con su madre. Son una familia normal de clase media, que se van todos los verano de vacaciones a Cousins Beach, donde se quedan en la casa de una amiga de la madre de Belly. Ellos han ido desde que eran pequeños. Belly es la más pequeña de todos y nunca le dejan participar en las actividades que quieren hacer los chicos. El verano del primer libro va ha ser distinto, ya que ella conoce a un chico, que le hace estar casi siempre fuera de la casa. Aunque en secreto, ella ama a uno de los chicos y él lo sabe, aunque no quiere que se note.   En el segundo libro, Belly empieza a desovedecer a su madre, para poder ayudar a Conrad, ya que ha dejado la universidad y se ha ido a la casa de Cousins. Es el último verano que pasaran juntos y lo tiene que aprovechar, aunque de camino a casa, pasa algo que hace que toda la historia de un giro de 180º. 
Cosas que comentar sobre Steven: Sobre Steven, no hay mucho que decir, ya que donde más ha salido ha sido en el primer libro de la trilogía. Steven es el hermano mayor de Belly y siempre va ha estar ahí para protegerla, aunque cuando está en la casa de verano, delante de los hermanos Fisher, se ríe de ella dejándola en ridículo, aunque cuando la tiene que apoyar y defender lo hace.
Cosas que comentar sobre Conrad: Es el hijo mayor de los Fisher, siempre ha hecho de líder y de protector de los niños. Aunque después de un tiempo prefirió estar solo en su habitación tocando la guitarra y aislándose de todo y de todos, hasta de la persona a la que ama. Todo lo que hace, lo hace por ayudar y porque se piensa que es lo mejor, aunque a veces, se equivoca y termina empeorando las cosas. Pero al final, consigue lo que quiere, pero no sin antes haber sufrido por ello. 
Cosas que comentar sobre Jeremiah: Es el hijo menor de los Fiher, siempre ha estado gastando bromas y en las peleas, es el que las intenta arreglar. Siempre va con la verdad por delante y tiene las cosas muy claras, aunque alguna vez a hecho algo, para enfadar a los demás y pifiarla. Su relación con su hermano, es buena. No tienen discusiones continuas, solo algunas, pero esas pocas son de las fuertes aunque después lo arreglan enseguida tomando una cerveza.

domingo, 4 de agosto de 2013

Libro " La sumisa insumisa" de Rosa Peñasco


Sinopsis: Paula es una mujer en plena crisis de los treinta, ajetreada, trabajadora free lance, urbana, curiosa e inocente que, sin saber nada del tema, termina enredada a través de un evolucionado juego erótico-cibernético, primero en la red de los chats de sexo y, después, en la red sadomasoquista que, poco a poco y con paciencia y maestría, le tiende el propio Sapiens.
A través de una narrativa audaz, intimista, tierna, ágil, directa, contemporánea, irónica y muy divertida, Rosa Peñasco consigue bucear por la complicada psicología de AMO-AS, sumiso-as, y en los principios y reglas que inspiran las relaciones sadomasoquistas.
Comunicación e incomunicación, crudeza y sentido del humor, virtualidad y realidad, soledad y compañía, botón y ojal, sádico y masoquista, AMO y sumisa, Paula y Sapiens... La sumisa insumisa es, además de una novela erótica que muestra con claridad el oculto mundo del sadomasoquismo, una historia de dualidades, de opuestos y complementos…

Opinión: Está opinión, no me va a costar mucho hacerla, ya que el libro me lo acabo de terminar, por lo que lo tengo muy reciente, nunca mejor dicho. Al principio, se me hizo muy pesado, ya que era todo narrativa y no había diálogo, bueno es que casi no hay diálogo, son casi todo conversaciones de chat y telefónicas. Lo bueno que tiene este libro, es que me ha hecho seguir leyendo, simplemente por el echo de saber que pasará cuando Paula llegué a Oviedo y conozca a AMOSAPIENS o Esteban Hernández, su nombre real. Hay una cosa que me ha llamado mucho la atención, y es que iba nombrando unas reglas, sacadas de " 55 reglas de oro de una esclava". Como buena lectora que soy, me he informado y he encontrado un blog con esas reglas, por lo que me ha llamado la atención, porque es algo que existe de verdad y eso me gusta. El saber que se han documentado, porque una curiosidad mía, siempre ha sido, si lo han vivido o se lo han contado. Este libro os lo recomiendo, porque te das cuenta de que no sabes si te gusta algo hasta que lo pruebas. Yo no lo he probado, pero me ha llamado mucho la atención y cuando tenga una edad más razonable, no voy a dudar en hacerlo. No sé si seré, sumisa, AMA o switch ( los dos roles)  pero quiero probarlo y poder decir, yo lo he hecho y mola o decir, es muy duro. Por último, decir que se aprende muchísimo, porque antes no tenía ni idea de que era el BDSM o el SSC. Así, que si os interesa el rollo sado-masoquista no dudéis en leeros este libro, no os decepcionará.
Cosas que comentar sobre la protagonista: La protagonista, se llama Paula o Marta, según su nick, en el chat de amos y sumisas. Debe rondar los 31 y trabaja en una editorial y lleva una vida normal, pero un día de aburrimiento decide entrar en el chat. Sus ganas de aprender algo nuevo y de experimentar le pueden y decide empezar a hablar con alguien del chat. Ella sin darse cuenta, se va convirtiendo en sumisa. 
Cosas que comentar sobre el amo: El amo, se hace llamar AMOSAPIENS, siempre la trata como su sumisa, pero también hay un lado de él, más sentimental y romántico.  Des de el principio sabe que Paula será su sumisa y lo mantiene hasta el final. El amo no es de los que se rinden hasta que consiguen su propósito

sábado, 3 de agosto de 2013

Libro " Lucha por tus sueños " de Jack the Ripper

                                                                                        Sinopsis: A lo largo de los años, gracias a que la vida me lo ha puesto difícil, he aprendido a salir siempre adelante. Viví toda mi vida en un pueblo, hasta que cumpli 18 años. Entonces empecé a viajar por toda España, conocer gente nueva, mejorar. Tú te preguntarás: "Bonita historia, ¿pero...?". El pero aquí es muy extenso y contiene más auto-superación de lo que te puedes imaginar. Tengo una enfermedad hereditaria llamada: Fibrosis Quística, cuando yo nací la esperanza de vida no superaba el año de vida. Es decir, una persona con Fibrosis Quística tenía muchísimas probabilidades de morir al año de vida.

Ahora, gracias a la medicina moderna, la esperanza llega a los 37 años. Sin embargo, no todo es tan esperanzador, pues la mayoría se transplanta los pulmones a los 20-25 años de Edad.


Mi vida jamás me ha permitido ser como los demás, yo nunca me he podido permitir el lujo de ver pasar la vida, no luchar por las cosas, porque inconscientemente sabía que si no luchaba estaba matándome a mi mismo. Así que desde bien pequeño me vi obligado a perseguir todas mis metas sin parar, sin importar lo que ocurriese.



Opinión: Yo no he leído muchos libros de autoayuda, mejor dicho, este es el primer que me leo así que no puedo comparar mucho con otros libros. El libro, a mi me ha ayudado bastante, aunque después de un tiempo deje de poner en practica las cosas que te aconseja. No se hace pesado de leer, porque si fuera así, no me lo hubiera terminado. Aunque hay algunas partes en las que si que me aburría. El libro, aparte de ayudarte y decirte que puedes hacer, te cuenta la vida de él y como ha podido salir adelante. Tiene 247 hojas en el PDF, que os podéis descargar. 

jueves, 1 de agosto de 2013

Libro " 10 cosas que hicimos ( y que probablemente no deberíamos de haber hecho)" de Sarah Mlynowski




Sinopsis: Si tuviese la oportunidad, ¿qué chica de dieciséis años no se mudaría con su mejor amiga para vivir lejos de sus padres? Eso mismo pensó April aunque para conseguirlo tuviese que contar una pequeña mentira. Pero ella y su compañera de piso, Vi, se creen totalmente responsables y capaces de cuidar de ellas mismas. April, una chica que no dispone de demasiada libertad se encuentra, de repente, con toda la del mundo, y aprovecha para hacer realidad algunos de sus deseos… solo que muchas veces hay que tener cuidado con lo que se desea…




  





Opinión: Hace bastante tiempo que me lo he leído, y no me acuerdo muy bien de todos los detalles, pero desde mi punto de vista, no he encontrado nada negativo así que  os lo recomiendo, por una serie de cosas: 
La primera y para mi la más importante, no se hace pesado de leer. Solo tiene 189 páginas en el PDF que yo me he leído, pero en papel tiene 401. Los capítulos están muy bien estructurados, como ya dice el titulo, habla de 10 cosas que no debería de haber hecho. Así que cada capítulo es una cosa con sus respectivos subapartados, algunos bastante cortos. 
La segunda cosa, la protagonista está en la adolescencia, por lo que nos podemos sentir identificados con alguna de las cosas que le pasa. 
No tiene exceso de descripción o narración, por lo que no se hace nada pesado y cuando te das cuenta, ya te has terminado el libro. 
No puedo decir mucho más, simplemente que me alegro mucho de habérmelo leído y que espero que lo disfrutéis tanto o más que yo. 
Cosas que comentar sobre April: April es la típica adolescente, que sigue sus estudios, hace caso a su padre, ya que sus padres están separados y su madre no vive cerca de ella, tiene su novio y sus amigos. Lleva una vida con reglas y normas hasta que su padre le deja quedarse en su ciudad para terminar los estudios. Ella se va a vivir con una amiga y las cosas empiezan a desmadrarse. Pero a parte de todo eso, sigue una vida normal, intentando hacer que su padre no descubra la verdad sobre todo lo que está ocurriendo.
Cosas que comentar sobre Vi: Es la mejor amiga de April, aunque tiene un año más que ella. Ella ayuda en todo a April, aunque a veces intenta convencerla para hacer algunas cosas, ya que es la mayor y su fuente de influencia. Vi, es la amiga que siempre está ahí y con la que se puede contar en todo momento. Nunca le ha defraudado, aunque tienen sus pequeños roces. 
Cosas que comentar sobre Noah: Es el novio de April, desde que iban a tercero de secundaria, se quieren aunque a veces, April siente que el no le quiere tanto como a ella y que hay otros chicos, quien le presta más atención. Él siempre esta celoso de que salga con otros chicos y se queja de Vi, porque dice que siempre está mandando sobre ella. Por lo que eso les hace discutir, ya que un chico tiene que saber que la mejor amiga de su novia, no se puede criticar, porque siempre estará por delante de todo. Noah, quiere mantener relaciones sexuales con April, y nunca saben cuando tenerlas, así que tiene que buscar una fecha y una hora, cosa que no le gusta a April, porque dice que eso no se organiza. Aunque consiguen tener su encuentro, después de un tiempo pasa algo, que hace que Noah la cagué completamente. 
Cosas que comentar sobre Hudson y Dean: Ellos dos, son hermanos. Hudson es el mayor, pero no por muchos años. Siempre están dispuestos a ayudar a las chicas en lo que haga falta. Hay rumores, sobre el trabajo de Hudson, ya que dicen que consigue el dinero sin hacer mucho, por lo que sacan muchas supersticiones. ¿Será un narcotraficante o un gigoló? ¿Trabajara en una discoteca? La gente, le saca muchos oficios y si quieres saber cual es de todos, tienes que leértelo. De Dean, no se sabe mucho, simplemente que está por Vi y aunque a veces dice las cosas de "broma", en el fondo las siente. 


domingo, 28 de julio de 2013

Capítulo 33

   - ¿Qué haces aquí?- le pregunté muy enfadada. Pasó de mi durante meses y luego pretendía venir a mi casa como si nada.
   - Tenemos que hablar.-Contestó él muy seguro, pero a la vez nervioso por lo que tenía que decir. ¿De qué se podía tratar? Tenía que ser importante, porque luego de todo lo que paso, simplemente el hecho de que se dignara a pasar por mi casa, era todo un mérito. Ojalá yo hubiera tenido él valor de ir a su casa para pedirle disculpas, pero una cosa de la que estaba segura, era de que tenía demasiado ego para dar el primer paso, por una vez que me perdonaba había bastante.
   - Hablar, ¿de qué?- le dije con indiferencia, quería que pareciera que lo que él me tenía que decir me daba igual.
   - Siento lo del vídeo, no era mi intención. Me cabreé y estaba celoso- Sus palabras parecían sinceras, pero me había hecho mucho daño. Sí, yo admito que le pude poner los cuernos, pero él me dejó en ridículo delante de todo el pueblo y delante del instituto. Él hizo que yo fuera el centro de los chismes por un tiempo, hizo que me llamaran desde zorra hasta puta, hizo que Álvaro se metiera en peleas por mi culpa. Él hizo y hizo.
  - Eso no me sirve, no me dejaste explicarme. No sabes la cantidad de noches que me las he pasado llorando. Me encerraba en mi habitación y me tiraba allí horas, pensando porque hice eso como Álvaro, pero por mucho que lo pensaba no me salia una respuesta, solo podía pensar que fui tonta. Que perdí lo que más quería, hasta que un día estando harta de toda la mierda que me rodeaba, decidí pasar de todo. Te dije adiós y es lo que estaba haciendo, de momento me ha ido muy bien hasta que has aparecido.
   - Lo siento, pero no fui yo quien se acostó con otro.
   - Yo también lo sentí en su momento, pero ahora me alegro - intenté decir sin que se notaran mis ganas de llorar - así, si no tienes nada más que decir, te puedes ir.
  - Es lo que voy a hacer.- Dijo muy serio, pero él seguía ahí, delante de mi casa. Pasaban los segundos eternos y pensaba que no se iba a terminar nunca hasta que dijo:
   - Me vuelvo a Toledo. Pensaba que me quedaría todo el curso aquí para pasarlo contigo, pero ya veo que eso no va a ser posible, así que he hablado con mis padres y van a matricularme allí. Me voy mañana por la mañana, pasaba a despedirme. Tenía que hacerlo, sino no me quedaba tranquilo.- Después de decirme eso se quedó más aliviado, pero sus palabras, no me daban toda la seguridad que necesitaba, una parte de mi me decía que había venido a mi casa a propósito para que me sintiera culpable. 
  - Hubiera preferido no saberlo, por favor te puedes ir.- Le cerré la puerta en la cara y me fui corriendo hacia mi habitación, me tumbé en la cama y empecé a llorar. ¿ Por qué cuando todo parecía irme bien, de repente había algo que lo cagaba todo? Quería levantarme de la cama y ir tras él, convencerle de que se quedara, pero mis piernas no respondían. Pasaban las horas y yo me torturaba cada vez más, no podía dejar de ver sus fotos y de pensar en que hubiera pasado si no me hubiera acostado con Álvaro o simplemente, si no hubiera intentado quedar con los dos. Pensaba que quedaría igual de bien que en las películas y estaba muy frustrada, el estar mal con él me hizo hacer esas tonterías con Álvaro. Él cogía el tren a las nueve de la mañana, tenía que hacer algo. Definitivamente no estaba dispuesta a dejarlo marchar.

Capítulo 32

- Me he estado fijando en ti y me gustas- le dije con toda la naturalidad que pude. Simplemente rezaba para no estar roja como un tomate.
Silencio incómodo.
-¿No vas a hablar? Si no te gusto, solo dímelo, no me voy a cabrear.
- No es eso. Es que me has cogido de imprevisto.
Me acerqué lentamente a él y susurrándole al oído le dije:
- Quiero besarte
Poco a poco se acercó a mi y puso sus labios sobre los mios. Me perdí en el apasionado beso, cuando alguien intentó abrir la puerta del aseo. El dijo en su perfecto francés.
- Est occupé. 
Salió del baño asegurándose, de que nadie pudiera verme, mientras se llevaba con él a la persona que quería entrar. Rápidamente salí y me dirigí al baño de las chicas. Me quedé sentada y me puse a pensar si eso era lo que quería. ¿Estaba preparada para tener algo con él, si sabía que luego se iba a ir de mi vida, por la distancia? No, no estaba preparada. De repente noté como algo caía por mis mejillas. Estaba llorando. Ultimamente me afectaba todo, no me hablaba tanto con Álvaro, había tenido serios problemas con Pablo, me había distanciado de mis amigas, me portaba fatal en casa. Al menos puede mantener mis notas estables. Me sequé las lágrimas y salí del baño, no tenía que amargarme las vacaciones para nada, era hora de disfrutar un poco. Me lo merecía. Cuando salí, me puse a bailar con todos mientras miraba de reojo a mi príncipe azul. 
Poco a poco, la gente se iba yendo para casa y cada vez era más tarde. Nosotros no tardamos mucho en irnos, eran las 4:30 de la mañana y no me quería ir. Quería aprovechar lo máximo con ellos, pero no podía hacer nada, allí no mandaba yo. Cuando llegamos a casa, me puse el pijama y me fui directa a la cama, me quedé frita en un par de minutos, y no recuerdo haber soñado nada. Me levanté a las 8:30, y para haber dormido cuatro horas, me sentía como si hubiera dormido toda la noche. Aquel era mi último día allí y fui muy tonta de no haberles pedido Facebook. Pero lo hecho, hecho está. Preparamos todas las cosas y fuimos hacia el aeropuerto, allí me quedaban horas de espera como siempre. En el vuelo me quedé dormida y cuando me di cuenta, ya estábamos en Valencia. Estaba muy cansada, como para ir ese día a clase, ya que había vuelto en martes, ya iría al día siguiente. Me moría de ganas de ver a mis amigas y poder enseñarles, los pequeños regalos que les traje, solo esperaba que les gustara. 
Unas horas más tarde, tenía una visita inesperada

lunes, 15 de julio de 2013

Capítulo 31

Estuvimos dos días preparándolo todo para una fiesta que teníamos el sábado. Estaba muy nerviosa, ya que no conocía nadie, pero eso era bueno para mí, ya que podía practicar mi penoso francés. 
Cuando me levanté por la mañana, me puse una falda vaquera, una camisa blanca de tres cuartos, con la espalda destapada y unas bailarinas a conjunto con la falda. Desayuné con mi madre y con la dueña de la casa. Me encantaba esa gente, si conocernos de nada, nos dejaron quedarnos en su casa, simplemente por el hecho de conocer a su hermana. Eran todos muy simpáticos. Después de desayunar, fuimos a la estación de tren para irnos a París. Mi madre y yo solas en París, eso lo veía un peligro. Lo primero que hicimos fue subir a la Torre Eiffel. Subimos a pie y fue la cosa más loca de mi vida. Nunca había visto tantos escalones pero el sufrimiento valió la pena, por tener delante una ciudad maravillosa.


El resto del día lo pasamos por allí, subimos a un barco para ir por el río Sena, fuimos de compras. Todo estuvo super bien, pero lo que de verdad importaba era la noche. Cuando llegamos a casa, yo estaba muy cansada. Pero todo me daba igual, yo había ido a Francia para esa noche. 
Entre en la ducha, sumergida en un mar de pensamientos, aquel era mi momento favorito. Después de ducharme, me sequé el pelo y me lo planché. Antes de vestirme esperé a que los demás terminaran de ducharse, ya que no quería esta demasiado tiempo con el vestido. Era negro, de palabra de honor, y lo llevaba con unos zapatos de tacón dorados. Teníamos un camino de treinta o cuarenta minutos antes de llegar al sitio donde se celebraba la fiesta y mis pies ya me mataban. Des de lejos, puede ver a gente llegando con los coches y estaba nerviosa. No conocía practicamente a nadie, mi francés era pésimo y no sabía andar con los tacones. Tenía el pleno. 
Una vez entramos, empezamos con las presentaciones. Era todo el rato lo mismo. Hola, hola, el nombre y dos besos. Así una vez detrás de otra, una vez detrás de otra. Después de estar saludando a gente bastante mayor, saludé por fin auna chica, que tendría más o menos mi edad. Me dijo que si me quería ir con ella y así fue. Empezó a presentarme a sus amigos, pero cuando fui a saludar a uno de ellos, en un instante pude ver mi príncipe azul. No sabía como se llamaba, no sabía la edad que tenía pero ese tenía que ser mi chico, mi príncipe. Y no iba a parar hasta aconseguirlo. Estuvimos toda la noche hablando, riendo y mi príncipe azul, hablaba castellano. Cuando me dijo eso me vine arriba. No iba a tener problemas con el idioma con él. Después de un rato, el tema de conversación empecé a ser yo. 
- Hola!- dijo uno intentando hablar lo mejor posible el español, pero el acento francés se le iba por todos los lados
- Hola
- ¿Cómo te llamas?
- Carol
- ¿Y cuántos años tienes?
- 16
- ¿De dónde eres?
- De Castellón
- Ah,¿si?, nosotros somos de Vinaros, mi madre es de allí. - Cuando me dijo eso me vine arriba. Mi príncipe, era guapo, hablaba español y veraneaba cerca de mi. Todo me gustaba, menos las preguntas. No paraban de preguntar, una pregunta detrás de otra. No cesaban. Después de estar un rato hablando, llegó la hora de cenar. En la cena, me quedé sentada a la parte de los chicos, pero me daba igual. Yo me llevaba bien con todo el mundo. Estuvimos un rato hablando y luego a bailar. Bailábamos todos juntos, hasta que el hermano de mi príncipe, me cogió para bailar con él. Él debía tener 2 o 3 años más que yo pero me daba igual. Me quité los tacones y empecé a bailar con él. Eso parecía perreo apto para todas las edades, pero estaba muy bien. Al largo de la noche, me di cuenta que yo le interesaba al hermano, no a mi príncipe pero me daba igual, tenía que ser valiente. Lo cogí y le dije que quería hablar con él. Me lo llevé al baño y cerré la puerta con pestillo. 

martes, 9 de julio de 2013

Capítulo 30

Pasó mucho tiempo hasta que supe algo de Pablo. Todo aquel tiempo fue el peor de mi vida. Tenía que aguantar los comentarios de las marujas, los apodos y los rumores que se iban inventando sobre mi. Las clases de matemáticas cuando estaba sentada con él se me hacían eternas. Me era muy difícil estar sentada sin poder hacer nada para remediar todo lo ocurrido, sin poder pedirle perdón y sin escuchar un perdón por parte de él. Por otra parte estaba el tema Álvaro, por mi culpa ya no tenía tantos amigos. Nosotros nos seguíamos hablando por noté un poco de distancia. El único apoyo que tuve fue el de mis amigas. Toda mi vida durante el primer trimestre fue una mierda y por suerte mis padres no sabían nada de todo lo ocurrido. Llegaron las navidades, iba a hacer un viaje a París con mi madre, ya que una amiga de ella nos había invitado. No tenía muchas de hacerlo por todos los problemas, pero eso era lo mejor que me podía pasar ahora. Unos días fuera de un pueblo. Unos días en una ciudad hermosa, la ciudad del amor. 
Un día antes del viaje me despedí de mis amigas, que no había pasado casi nada de tiempo con ellas desde que tuve todos los problemas. 
- Chicas, que ganas tengo de ir. Ya os contaré como me ha ido todo. Espero que después del viaje podamos pasar más tiempo juntas. No he sido muy buena amiga y a parte me tenéis que poner al día con el asunto Eric y Iván. Que me parece muy fuerte todo lo que me contasteis.
- Yo también te echaré de menos- dijeron las dos a la vez.
Me despedí de ellas con un super abrazo y un super beso. Tampoco faltaron las lágrimas. Cuando me fui a casa, terminé de arreglar mi maleta, me duché, cené y me fui a dormir. A las 3:30 de la mañana tenía que salir hacia Valencia para coger un avión a las 7.
- Cariño, despierta. Ya estamos en el aeropuerto.- Me dijo mi madre con un tono muy dulce. Supongo que sabía lo mal que me sentaban a mi los despertares. Sinceramente dormí muy poco en el viaje. Después de estar esperando un buen rato en la cola y embarcar, subimos al avión. Yo me senté al lado de la ventana. Me encantaba estar allí. Me imaginaba en París, al lado de la Torre Eiffel. Eso siempre había sido mi sueño. Cuando pensábamos que ya estábamos a punto de salir, oímos hablar al piloto.
- Queridos pasajeros, les informamos de que vamos a tardar media hora en salir. Nos han anunciado que hay tráfico aéreo.- Eso me sonó de lo más extraño. ¿Cómo podía haber tráfico aéreo? Bueno, supongo que no debía de preocuparme mucho. 
Después de esperar, por fin despegábamos. Dos horas después estábamos en París.
El día que llegamos, fue tranquilo, hicimos una visita rápida en coche, ya que estábamos muy cansadas. Después de hacer la visita y pasar el día a la ciudad. Nos fuimos a un pueblo que no estaba muy lejos de París, llamado Franconville. Visitamos el pueblo, y luego fuimos a dormir. El siguiente día iba a ser intenso.

jueves, 4 de julio de 2013

Capítulo 29

Cuando lo vi me quedé de piedra, no sabía como podía ser tan cretino de hacerme eso, después de todo lo que pasamos juntos. Estaba muy dolida y sinceramente, eso me preocupaba más que pensar que podía decir la gente de sobre mí.
- ¿Cómo has podido salir con ese gilipollas?- preguntó Álvaro.
- Porqué le quería y punto, y aunque me duela, le voy a seguir queriendo. No me puedo olvidar de una persona así como así, del día  a la mañana.
- ¿ Y no vas a hacer nada con lo que ha enviado por ahí?- preguntó muy confuso. No sabía que hacer. ¿ Qué se hace cuando un novio envía por ahí un documento con un título LAS APARIENCIAS ENGAÑAN, AQUÍ TENÉIS UN EJEMPLO DE UNA GRAN PUTA? No sabía que hacer al respecto, ya que si había pasado algo era todo culpa mía. Era yo la que había jugado con dos.
- No te preocupes, que ahora mismo hago que lo que ese gilipollas ha enviado desaparezca.
- Gracias por tu preocupación, pero antes de hacer nada quiero ver lo que ha pasado.
- ¿ Estás segura?- preguntó indeciso.
- Sí.
Le dio play al vídeo. Empezó a sonar la canción de porta las niñas son unas guarras. Miré atentamente el vídeo. Eran unas fotos mías diciendo que era una guarra y contaba lo que había estado haciendo. Todo aquello me supero.
- Lo siento- dijo Álvaro
- No lo sientas, la que lo tiene que sentir soy yo, has visto en que lío te he metido.
- Eso es lo que menos me preocupa, me preocupa que ahora dejen de tratarte como realmente tú eres para tratarte como ese gilipollas quiere que te traten.
- Tus palabras me ayudan, no sé porque no le dejé cuando aún tenía tiempo. Me he enamorado de un gilipollas. Madrileño tenía que ser. No sé porque no me he podido enamorar de ti antes, creo que mi vida habría cambiado mucho.- Le dije sin pensar. Después de un rato, me di cuenta de lo que le acababa de decir. Realmente yo era estúpida, no solo le pongo en problemas, si no que le digo que porque no me he enamorado de él. Estaba segura de que no iba a tardar en pensar que yo era un puta.
- Eso último que me has dicho, en el fondo me ha gustado.- Dijo él muy sincero.
- Mi vida es una mierda. Solo faltaría que me quedara embarazada.
- Me estas vacilando ¿ no?, ¿dime que no lo estás?- preguntó él asustado.
- No, no lo estoy. Solo digo que si lo estuviera sería el fin de mi vida. ¿ Puedo hacerte una pregunta?
- Sí, claro dime.
- ¿Qué pasará entre nosotros ahora? ¿ Seguiremos siendo amigos, seremos folla-amigos o ya no nos hablaremos más?
- Seremos lo que tu quieras que seamos, pero a mí me gustaría ser algo más. Pero claro primero me gustaría llevarlo en secreto, no quiero perjudicarte más la vida. Todo esto a pasado por mí culpa.
No sabía que decir, me quedé de piedra. Él quería algo más.  ¿ Yo quería algo más? Era algo que no tenía claro. Simplemente me quedé a su lado sentada en silencio viendo pasar las horas. Y le agradecía aquello, no estaba yo para hablar con nadie.





martes, 2 de julio de 2013

Capítulo 28

No podía creer lo que me acababa de decir. Todo aquello me superaba mucho porque pensaba que podía salir bien. ¿ Por qué era tan desgraciada que todo lo que hacía me tenía que salir mal? Quería llorar, pero no podía llevaba demasiado tiempo aguantándome las ganas de llorar en público que ya ni me salían. 
- Por favor espera.- Corrí hacia él y le cogí del brazo.
- Paso de todo esto, era algo que ya me temía.
- No por favor no, no puedes hacerme esto.
- Que no puedo hacerte esto, eres tu la que va por ahí zorreando con otros cuando estas conmigo, eso te parece normal, porque si es así dímelo.- Dijo muy serio haciendo que soltara su brazo. No fui capaz de contestarle, simplemente le deje marchar. Me senté en el suelo, pensando que estaba sola cuando se me acercó alguien por detrás.
- Ha sido muy valiente por tu parte hacer eso, pero aún no entiendo porque te arrastras detrás de ese miserable después de todo lo que te ha dicho.- Dijo Álvaro intentando ser lo más amable y sincero conmigo, pero en ese momento quería estar sola y no podía escuchar a nadie.
- No es asunto tuyo, yo a él le quiero y que haya pasado todo esto es culpa mía. No he dejado de tener problemas con él desde el día en que me besaste en público, todo esto es culpa tuya. Me has jodido la vida, ahora ira contando por ahí que soy una guarra.
- Pues si va contando eso por ahí, no creo que merezca la pena estar con alguien como él. Tú te mereces algo mejor y yo te lo quiero dar, pero no quieres verlo. Te cierras en banda y no escuchas a los que tienes a tu alrededor, solo oyes lo que te dicen. Y para mí no eres una zorra ni una puta por acostarte con él y conmigo, porque si o has echo es porque lo has sentido y luego has tenido el valor de decirlo y de hacer todo esto para que se solucionara.
Sus palabras me ayudaron mucho, pero no estaba para eso. Solo me podía poner a la defensiva, él no entendía nada de lo que acababa de pasar.
- Tú no sabes nada. Acabo de arruinar mi vida.
- Si piensas eso es que no te valoras lo suficiente, y tú vales mucho.- Dijo con una sonrisa en la cara. No sabía ni porque me estaba portando así con él, cuando al menos tubo el valor de quedarse a mi lado y apoyarme no como Pablo. De repente un móvil sonó y no era el mio. Me quedé mirándolo fijamente mientras lo cogía y miraba o leía lo que le habían enviado. Cuando de repente pude ver como su rostro cambió bruscamente. Ya no era el de una persona que daba apoyo, sino de una que se había enterado de algo malo, pero muy malo.
- ¿ Qué pasa?- le pregunté preocupada
- Mira.
Giró lentamente el teléfono y me quedé de piedra cuando lo vi, aquello no podía estar pasando.

jueves, 27 de junio de 2013

Capítulo 27

Salí de casa pensando en todo lo que les iba a decir. Estaba muy nerviosa, ya que la reacción de ellos me importaba mucho y tenía miedo de que se enfadaran conmigo. Ellos eran lo más importante de mi vida. Desde lejos pude distinguir a alguien, pero no sabía exactamente quien era. Cuando vi que me saludaba de una forma muy peculiar, en seguida supe de quien se trataba, aquel era Álvaro. De repente el corazón empezó a irme a cien, tenía sudores fríos y me entraron ganas de vomitar. Estaba a punto de volver marcha atrás, pero ya era demasiado tarde.
- Hola! ¿Qué hacemos aquí?- preguntó extrañado.
- Ahora lo verás, pero antes tenemos que esperar a otra persona.
- ¿A otra persona?
- Sí, y por allí viene.
- Umm... Dime que aquel no es Pablo- dijo confuso.
No podía contestarle. Era obvio que aquel era Pablo. Todo aquello me superaba.
- ¿Qué hace este aquí?- Dijo Pablo enfadado
- Tranquilo, que le he echo venir aquí yo.- Le expliqué.
- Pues no me parece bien, ya se está largando.
- Aquí no se va ha ir nadie hasta que yo termine de hablar vale.- Dije enfadada. No sabía porque Pablo se ponía así cuando un día antes me dijo que me entendía. Era todo tan confuso.
- Pues habla.- Contestó Pablo enfadado. Ese tono me estaba poniendo nerviosa y quería pegarle, pero me aguanté las ganas.
- Haber, quería hablar con vosotros, porque odio veros enfadados. A mi me gusta mucho Pablo, eso está claro, pero también me gusta Álvaro y es algo que no puedo negar.
- Y con todo esto, que quieres decir?- preguntó Álvaro después de estar un largo rato en silencio
- Umm.. que me gustaría poder hacer cosas con los dos. Me duele decir esto, porque me siento un poco putita, pero me gusta follar con los dos y no puedo negarlo y tampoco quiero hacerlo. Tenéis que respetar mi decisión y sinceramente, el único que veo que lo hace es Álvaro, porque me entiende.
- Jajaja, no pienses que yo voy a permitir que te acuestes con otro que no si ese no soy yo... Porque si vas a hacerlo, ya puedes olvidarte de mí, eso tenlo claro.
- Esto no era lo que quería que pasara, pero si lo que me temía. Sinceramente, si no aceptas que yo piense así, no merece la pena perder el tiempo contigo.
- Bueno si tu crees que no merece perder el tiempo conmigo adiós. Y que te vaya bien con este, zorra.

domingo, 23 de junio de 2013

Capítulo 26

Me sorprendió mucho, ya que pensaba que Pablo estaba enfadado conmigo. Que me hablara me hizo sentirme tan bien.
Hola preciosa :)
No te he llamado porque pensaba que estabas enfadado conmigo.
Lo estaba, pero no puedo culpar a ese cretino, ya que yo también te quiero. 
Ohh... que mono. Siento causarte los enfados, por esa tontería pero tienes que entender que algo me hace sentir un poco de atracción hacia él, aunque tú me gustas mucho,mucho,mucho más. Creo que lo de él solo es atracción física.
Me duele oír eso, pero me alegro que seas sincera y respeto tu decisión. 
Me dolía hablar con él sobre eso, pero no podía evitarlo y quería hacer una cosa pero no sabía que le parecería, pero me daba igual. Ya era demasiado tarde para volver atrás, ya había pulsado ENVIAR.
Para: Álvaro Ramón
Asunto: Tengo que hablar contigo, y pronto. Cuando puedas dime que tal te viene vernos mañana a las 16:30. Ya te diré el lugar. Cuídate.
Estaba 100% segura que cuando Pablo se enterara me iba a matar, pero me daba igual. Ahora tenía que decírselo a él. Haber como se lo iba a tomar
Por cierto, mañana quiero quedar contigo a las 16:30 en un lugar especial para mí, ya te contaré más. 
Umm... ya me tienes intrigado, no me puedes revelar un poquito.
No!! ajaja. Espero no arrepentirme.
¿Arrepentirte? ¿De qué? ¬¬ Me das miedo. 
Miedo es lo que no tienes que tener ajaja. Ya tengo ganas de que sea mañana.
Pues imagínate yo, que no sé lo que quieres hacer
Nene, te dejo que tengo que irme a cenar, hablamos mañana. Conéctate y te diré el lugar donde nos veremos. Besitos y cuídate (LL)
Después de cenar estuve un buen rato dándole vueltas a todo, me daba miedo la reacción de ellos cuando se vieran, pero tenía que hacerlo. No sé porque pero algo me decía que lo tenía que hacer. Después de un rato me quedé dormida.
No sabía donde estaba, aunque el lugar me resultaba familiar. Me puse a andar y solo daba vueltas, cuando de repente oí que me llamaban, me giré y lo vi ahí. ¿Porqué estaba mi profesor en ese sitio? Todo era muy extraño. Me acerqué a él con la intención de saber más.
- ¿Qué haces aquí? ¿Dónde estamos?- le pregunté extrañada. 
- Como que dónde estamos, ¿ no te acuerdas de nada?- Dijo con asombro. ¿ De que me tenía que acordar? todo aquello era muy raro.
- ¿De que me tengo que acordar?
- De lo que hablamos el otro día.
- No sé de que me hablas, ¿porfavor podrías especificar?
- Si claro.- Poco a poco se iba acercando a mí. Me daba mucho miedo, pero al mismo tiempo me excitaba, poder sentir su olor me encantaba. Era tan embriagador todo. 
Empecé a oir unos gritos y eso hizo que me despertara de mi sueño. Me quería cargar al culpable de aquello, estaba apunto de tener un sueño erótico con mi profesor. No sabía si eso me agradaba mucho, pero estaba claro que me quede con ganas de más. Me levanté y encendí el ordenador. Tenía un mensaje de Álvaro preguntado de que iba eso de que quería quedar con él, le respondí rápidamente diciéndole donde nos veríamos y luego le envié un mensaje a Pablo. Ahora solo hacía falta esperar.

jueves, 13 de junio de 2013

Capítulo 25

Cuando se fue, me quedé en mi cama pensando en todo. Decidí no molestarle para ver si se le pasaba el cabreo. Yo en el fondo sabía que tenía parte de culpa, pero no podía evitarlo por mucho que lo intentara. Estaba cansada de todo ese panorama y tenía un plan, que lo iba a llevar a cabo el día siguiente. Primero me tenía que preocupar de Marta, ya que su actitud no era del todo normal. Le llamé por teléfono y le pregunté si quería quedar. Como me dijo que sí, fui a buscarla a su casa. Toqué el timbre y esperé a que bajara.
- Hola!- Le dije cuando la vi, aunque tenía que preguntarle cosas, no quería hacerlo tan pronto
- Hola- me dijo con un tono de voz muy tembloroso.
- ¿Qué te pasa?
- A mí nada¿ por?- dijo intentando parecer indiferente.
- No me mientas. Primero sabes todo lo que siento por Álvaro y todos los problemas que tengo con Pablo porque te lo he contado y hoy cuando se ha acercado para hablar conmigo has sido muy desagradable. Eso lo podía esperar de Carolina, pero no de ti.
-Per..- intentó justificarse, pero no le dejé acabar.
- Y ahora me saludas con un tono muy apagado, no como eres tu realmente y me vienes con el cuento  de que no te pasa nada. Eso no me lo trago, por lo que iremos algún sitio para sentarnos y me lo cuentas todo. ¿Vale?
- Vale
El camino hacía el parque fue muy extraño, apenas hablamos a no ser que yo sacara el tema de conversación. Cuando llegamos fui directa al grano.
- ¿Haber, que te pasa?
- Uff..Es una tontería. No me pasa nada.
- No me mientas, por mucha tontería que sea seguro que algo te pasa. Confía en mí, yo no se lo contaré a nadie
- Vale. Fue cuando fuimos a Valencia. El primer día fuimos a casa de los chicos y todo fue tranquilo. Bueno, menos por el hecho de la sesión de sexo que tuvimos, que fue agotadora. No sabes como le da él a su merengue. Pero eso es aparte. Por la noche salimos de fiesta y nos emborrachamos, pero Eric se emborracho más que yo. En un momento de despiste vi que no estaba y no le di importancia,pensaba que estaba al baño, pero luego le vi aparecer con una chica y me la presentó. No le dijo que yo era su novia y eso me cabreó. Pasaba la noche y todo parecía igual, pero cuando me di cuenta la tía esa le estaba mintiendo la lengua a Eric hasta la campanilla, por lo que me puse muy celosa fui y le di un bofetón. La chica se quedó un poco flipada. Él empezó a gritarme, yo me estaba poniendo más nerviosa aún y le dejé solo con la borrachera que llevaba. Llamé a Ivan para que le viniera a buscar y yo me largué. Luego no le dejé que se disculpara.
- Ohh- dije asombrada- pero tú no tienes la culpa.
- Ya lo sé, pero me siento muy mal, no debería haberlo dejado solo, sino ayudarle y estar apoyándolo.
La conversación se fue alargando hasta que me llamó mi madre, porqué ya era demasiado tarde para estar en la calle. Cuando volví a casa me pusé a estudiar y de repente vi como alguien me hablaba por Tuenti.

domingo, 9 de junio de 2013

Capítuo 24

Estaba cabreada con Marta, por la forma en la que le habló a Álvaro. ¿ Quién se creía ella para hablarle así? Esto no podía seguir de ese modo.
- ¿ Por qué le has hablado de esa forma?- le pregunté siendo lo más amable que pude.
- Porque quiero.  ¿ Tienes algún problema?
- Pues sí, nadie te había dado vela en ese entierro y tú te has metido.
- Yo hago lo que me da la gana, ¿ te queda claro?
- Mira, si te pasa algo conmigo me lo dices a la cara, pero a mí no me hables así ¿te queda claro?
- Uii perdona.. mira que miedo.- Dijo ella con mucha chulería. Ya me estaba cabreando mucho y apunto de sacarme de mis casillas, quería darle una buena para que se le bajaran los humos. Pero me contuve
- Chicas, chicas. Tranquilas va, que esto ha sido solo una tontería. No os enfadéis.- Dijo Carolina intentando calmar las cosas entre nosotras, pero yo estaba muy cabreada por lo que no le hice caso y me puse a pensar con lo mío, suponía que si le pasaba algo ya me lo contaría, ya que esa actitud no era normal en ella. En mitad clase, empecé a soñar despierta, y no eran los típicos sueños que se tienen, era un sueño erótico. Se me venían a la mente un montón de cosas para hacer con Álvaro y Pablo a la vez. El pensar hacer un trio con ellos dos, hacía que subiera por mi tripa un cosquilleo y notaba como se contraía mi todo. No me podía quitar esa idea de la cabeza. Necesitaba tener sexo ya. Cuando salimos de las clases, me llevé a Pablo a mi casa, tenía que aprovechar la ocasión ya que mi madre no se encontraba allí. Dejamos las mochilas en la entrada y le dirigí hacia mi habitación.  Aprovechando que  el ordenador estaba encendido, puse música . Me puse de pie delante de él y empecé a hacerle un baile erótico con striptis incluido. Me quité el pantalón poco a poco mientras iba moviendo mis caderas cerca de su pene. Restregandome por todo él. Poco a poco fui bajando hasta el botón de su pantalón y se lo desabroché, pero no se lo quité. Empecé a acariciar su pene notando como cada vez su erección se iba haciendo más grande. De repente mi tripa sonó. Pero no le dí importancia. Le acaché los calzoncillos y dejé salir si enorme y precioso pene. Lo acaricié poco a poco mientas lo chupaba lo mejor posible. Haciendo que salieran de él unos gemidos. De repente el me cogió y me tumbó a la cama. Se puso encima de mí y empezó a besarme . Cuando llegó a mis pechos, me quitó la camisa y pudo ver mi collar. Solo esperaba que no se diera cuenta de él. Pero mis intuiciones fallaron.
- ¿ Y ese collar? Ayer no lo tenías.
- Lo encontré entre mis cosas y me apeteció ponérmelo.- Intentaba sonar lo más convincente posible.
- No hace falta que me mientas, es mucha casualidad que ayer Álvaro te diera un regalo y hoy lleves un collar por que lo encontrastes por casualidad. La verdad es que no sé lo que me ha sentado más mal, que me mientas o que lleves algo de él.
No me dio tiempo a responder, cogió sus cosas y se fue. Dejándome con las ganas de echar un polvo y ahora si que estaba en un buen lío. Yo difinitivamente era tonta.

viernes, 7 de junio de 2013

Capítulo 23

Cuando llegué a casa me fui a mi habitación lo más rápido que pude para abrir el regalo de Álvaro. Me moría de ganas por saber de que se trataba ya que él apenas me conocía. Lo saqué del bolso y lo miré atentamente antes de abrirlo. Lo abrí poco a poco haciendo muchas suposiciones. Cuando lo vi me quedé encantada. Era un collar. La cadena era de color plata y había una medalla en la que había dibujado un autobús. Eso me recordó a como empezamos a hablar. Pensando en todo lo sucedido me di cuenta de que nunca le había regalado nada a Pablo y él a mí tampoco, a parte, no sabía casi nada sobre su vida y eso me preocupaba. De repente oí a mi madre que me llamaba. Eso me hizo volver a la realidad. Bajé corriendo las escaleras y le dije que me pusiera el collar. Me hice una coleta y me puse a ayudarla con el jardín. Estaba tan feliz de haber recibido aquel regalo, hacía que me sintiera querida, aunque no sabía como le sentaría ha Pablo lo del colgante.
A la mañana siguiente en clase empecé a contarle a las chicas todo lo ocurrido, cuando de repente se acercó Álvaro para preguntarnos algo.
- Hola, ¿sabeís si en el examen de Castellano entra literatura?
- No.- Contestamos las tres a la vez. Pero él no se marchó, seguía ahí y pude ver como mantenía  la vista en mi collar.
- Que collar más bonito, ¿ te lo han regalado?- preguntó con un tono muy alegre. No sabía a que venía la pregunta cuando fue él quien me lo había regalado, pero decidí seguirle el juego.
- Sí, me lo ha regalado una persona muy especial.- Le dije muy contenta.
- ¿ Y ya le has dado las gracias?
- ¿ Por qué no te largas?- le dijo Marta con muy mala leche. No sabía que le pasaba pero algo muy grave seguro, y todo empezó cuando volvió de Valencia. Si ella no me lo contaba se lo tendría que preguntar a Carolina.
- Bueno, eso no es de tú inconveniencia, pero no aún no. Pensaba dárselas cuando tuviera oportunidad de hablar con él.- Le dije intentado no poner cara de poker. ¿ Enserio qué no me estaba vacilando? Porque esa era la sensación que me daba
- ¿ Él?- preguntó con mucho interés.
- Sí, él. Es un chico. Y ahora puedes irte para que podamos hablar tranquilas.- Le volvió a contestar Marta. Eso si que me había sacado de mis casillas. Con mi chico no se mete nadie, dijo de repente mi yo interior. Eso hizo que me estremeciera. ¿ Por qué dije mi chico, por qué no pude decir Álvaro? Era algo que me preocupaba. Porque yo sabía que sentía atracción física hacia él, ¿ pero si había algo más?  Eso no lo sabía, ya que no podía distinguir entre un capricho y amor.
- Sí tranquila ya me voy.- Dijo enfadado. ¿ Qué esperaba que hiciera? Si tenía pensado que le defendería o que le daría las gracias delante de mis amigas por el colgante estaba loco. Era algo que no iba a hacer nunca y menos después de mi promesa a Pablo.

jueves, 6 de junio de 2013

Capítulo 22

Después de comer le dije a Pablo que me siguiera y fuimos al parque para hablar. Aún seguía sin creerme lo que había hecho. Me senté a su lado en el banco, respiré hondo y empecé a hablar.
- Ahora dime lo que has venido a hacer.- Le dije intentando parecer lo más enfadada posible.
- Cuando leí la nota que me pasaste en clase de mates, me di cuenta de que tenías razón. No te había dejado que te explicaras y fui a hablar contigo. Pero luego te vi besándote con Álvaro y el mundo se me vino abajo. Me dolió tanto verlo que no podía hablar en ese momento. Después de mucho pensar en todo lo sucedido me dije a mí mismo que no me podía rendir y que tenía que hacer que yo te gustara más que él. Y eso es lo que he venido a hacer.
- No se que decir la verdad. Yo sé que no estuvo bien lo del beso, pero no pude evitarlo. Se me acercó tanto...- Le oculté media verdad. No me atreví a decirle que también me ponía mucho y que me hubiera gustado hacer muchas cosas con él en aquel momento.
- Te quiero
- Yo también te quiero. Por favor prométeme que no te vas a preocupar de nada y que no le vas a pegar. 
- No tranquila
- Eso no me sirve, prométemelo.
- Te lo prometo.- Me dijo con los ojos muy abiertos por lo que podía pasar. Después de tener esa reconciliación con él no pude evitarlo y le besé. Enredé mis manos en su pelo y me lo acerqué para morderle el labio inferior- sin que quedara muy ridículo, dada mi falta de experiencia- y introduje mi lengua en su interior fundiéndonos en un beso apasionado. 
De repente oímos un ruido, cuando abrí los ojos pude ver a Álvaro ante nosotros-yo me preguntaba por qué siempre aparecía en el peor de los momentos-. 
- Fui a tu casa a buscarte y tu madre me dijo que estabas aquí, lo que no me dijo era con quien estabas. Y ya veo que te ha faltado poco tiempo después de lo ocurrido en el ascensor para besarte con él.
- Mira tú niñato, déjala tranquila.- Le dijo Pablo de repente, soltándome la mano para levantarse y ponerse frente a él.
- Si vais a pelearos avisad para marcharme de aquí.
- Carol, no te preocupes que yo no pienso pelear con el asqueroso de tú novio. Solo he venido para traerte esto.
Se lo cogí con toda la amabilidad que pude y me lo guardé en el bolso. No quería abrirlo ahí por miedo a la reacción de Pablo. 
- Cuando lo abras piensa en mí y luego me dices si te gusta. Eso sí, yo sé que tienes novio, pero no voy a dejarte escapar. No se lo que hiciste conmigo pero me hechizaste y no puedo dejar de pensar en ti.- Mientras hablaba se le podía observar mucha sinceridad en los ojos. No sabía que contestar, pero por suerte fui "salvada por la campana" como nunca mejor dicho. Había recibido un mensaje de mi madre diciéndome que volviera a casa para ayudarla con unos recados. Me despedí de Álvaro con dos besos en la mejilla y a Pablo le di un dulce beso en los labios. Aquello era tan incómodo.

martes, 4 de junio de 2013

Capítulo 21

Las clases terminaron y yo no había hablado aún con Pablo. Tampoco creía que el quisiera habar conmigo, después de lo que vi. Fui a casa como siempre con Marta, escuchando lo bien que se lo pasaron en Valencia. 
- Después de ir al océano gráfico, subimos al Micalet. Llegué arriba cansada, pero las vista valen mucho la pena.- Me comentó con mucha alegría.
- Eso si que es verdad, ya que se ve todo Valencia. Pero yo no quiero que me hables de eso, yo quiero que me cuentes eso de lo hicimos en muchos sitios...
- Umm... es que me da mucha vergüenza..
- Pues ahora me lo cuentas mona.- Le dije con ganas de saber más sobre el tema. 
- Haber.. el primer día que llegamos, Ivan y Carolina se fueron a dar una vuelta por la ciudad y yo me quedé a solas con Eric a su casa. Sus padre tampoco estaban y la cosa se fue calentando. Empezó todo como un simple beso por estar allí con él y seguimos con más y lo que teníamos más cerca era la mesa del comedor. El apartó las cosas que había encima de la mesa y me tumbó en ella. Me bajó los pantalones y empezó a hacerme cosas y ya no te cuento más que me da vergüenza. Supongo que el resto te lo imaginas.- Dijo mientras sus mejillas se iban cogiendo color. Me apetecía verla sufrir un poco más pero ya nos teníamos que despedir.
- Ahh, por cierto te tengo que contar una cosa.- Le dije antes de irme para dejarla con la intriga.
- Ahora me lo cuentas.- Dijo con resignación por dejarla así, pero yo simplemente negué con la cabeza y me fui sonriendo. Esas eran las cosas que me hacían olvidarme por un tiempo de todos los problemas. Al llegar a casa hice lo de siempre, abrí la puerta, dejé la mochila sobre la mesa de la entrada y saludé a mi madre con un grito. Pero cuando entré la expresión de mi cara había cambiado por completo. Que cojones hacía él allí.
- ¿ Qué haces aquí?- Le dije enfadada.
- ¿ Por qué no me has dicho que tenías novio?- preguntó mi madre.
- Pues yo que sé, porque no y punto.
- Pues que sepas que me gusta mucho. Y se queda a comer.- Dijo mi madre. No me podía creer lo que me estaba contando. Después de no hablarme y de ver lo que había visto, no sabía que hacia aún.
- He venido para habar contigo y quería darte una sorpresa, para que sepas que voy a luchar por ti cueste lo que cueste. Si quieres pasar de mí, lo entenderé, pero que sepas que si él puedo luchar por ti yo también. Y no te preocupes por tu madre que ya se lo he contado todo. Y le he pedido si me dejaba salir contigo como se hacía antes.
- A este chico no lo puedes dejar escapar.- Dijo mi madre. No me creía lo que estaba oyendo y menos que mi madre lo supiera todo. Eso ya me superaba... Al menos no se lo había tomado como yo esperaba.
- Tú y yo hablaremos más tarde.- Le dije y luego me puse a comer. Por lo menos ese tiempo me permitía pensar. Y sabía que a mi madre le había gustado, pero no tenía claro si a mi padre le haría la misma gracia.